Cada mercado pide su propia documentación, composición y etiquetado — y cada vez más, sostenibilidad. Te ordenamos todo para que tu vino entre sin sorpresas a Europa, EE. UU., Reino Unido o China.
Antes de sellos y diferenciación, todo embarque necesita su base legal en orden. El INV, Autoridad Competente reconocida por la UE, es el punto de partida de casi todo trámite de exportación.
Trámite por declaración jurada ante el INV: certifica que el vino cumple los parámetros del país de destino. Rige la Resolución INV 37/2025 (desde enero de 2026).
Lo emite el INV (Reglamento UE 2018/273) y acompaña el ingreso a la UE como prueba de origen y composición. Evaluamos si corresponde una versión simplificada por equivalencias o el Acuerdo UE-Mercosur.
El vino debe cumplir los estándares OIV y los límites del destino: en la UE, metales pesados (Pb 0,15; As 0,2; Cd y Hg 0,01 mg/L) y residuos máximos de plaguicidas.
Desde diciembre de 2023 la UE exige declarar ingredientes, información nutricional y alérgenos, admitiendo una e-label por código QR.
Los requisitos cambian según el destino. Estos son los puntos críticos de los principales mercados del vino argentino.
Documento VI-1 del INV, etiquetado con ingredientes y tabla nutricional (desde dic. 2023, admite QR) y límites de metales pesados y plaguicidas. Hay equivalencia para vino orgánico.
Requiere Permiso Básico (FAA Act), COLA del TTB, registro FDA y aviso de llegada. El vino de 7 a 22 % vol. no necesita certificación (acuerdo enológico). Aplican reglas estaduales.
Desde enero de 2024 la etiqueta debe llevar nombre y dirección del importador (FBO) en el Reino Unido. Ya no exige VI-1; los derechos varían según el grado alcohólico.
Exige importador local habilitado, etiqueta en chino y registro del producto. Carga impositiva alta: arancel cercano al 14 %, IVA del 13 % e impuesto al consumo.
Más allá de lo obligatorio, importadores y retailers europeos valoran —y a veces exigen— pruebas de producción responsable. Estas son las credenciales que mejor posicionan a tu bodega.
Certificación del Protocolo de Sustentabilidad de Bodegas de Argentina (v4.0), con auditoría de tercera parte (IRAM, Bureau Veritas, OIA). Ya la tienen decenas de bodegas del país.
Cálculo de huella de empresa y de producto con el Protocolo de GEI de la OIV, la metodología de referencia del sector, para responder a tus compradores.
Argentina tiene equivalencia orgánica con la UE: certificado por un organismo reconocido (por ejemplo, Argencert), tu vino ingresa sin recertificar.
Geolocalización de parcelas e historial de uso del suelo con SIG, para respaldar con datos cualquier declaración de sostenibilidad.
El nuevo reglamento de envases (PPWR) y las reglas contra el greenwashing sí alcanzan al vino: tu botella y etiqueta deberán ser reciclables, y toda afirmación «sostenible» deberá probarse. En cambio, el EUDR y el CBAM no incluyen al vino: no te obligan a presentar nada.
Ordenamos toda la exigencia documental y ambiental de tu exportación en un solo lugar, hasta tener cada pieza lista para tu importador.
Te ayudamos a cumplir cada requisito y a diferenciar tu vino con credenciales de sostenibilidad reconocidas. Anticiparte es ventaja competitiva.